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Una idea: Cambiarle la cara a Madrid

Con este objetivo se crea “Bajobé MakeUp Studio”, un espacio diferente que revoluciona el mundo de la belleza. Cansados de la separación entre el maquillaje para profesionales y la gente de la calle, el equipo de Bajobé abre sus puertas con esta idea innovadora, que combina los mejores profesionales que son hoy y los que llegaran a serlo algún día. Una actitud diferente, necesaria en una ciudad obligada a estar a la vanguardia de la belleza y que cambiará el concepto del maquillaje que hoy conocemos. En un espacio tan original como acogedor, situado en el centro de Madrid, Pato y María aparecen con una filosofía renovada, basada en el desarrollo de la creatividad en el maquillaje y la elegancia en el tratamiento de la belleza femenina y sus necesidades. Fieles a sus instintos de mejorar una profesión que aman, han ideado un negocio que unifica formación especializada y los servicios exclusivos de una boutique de belleza. Un proyecto que saca lo mejor de la mujer... y de ellas. Hazles una visita a su estudio en San Gregorio 5 bajo B, de ahí el nombre, y descubre otra manera de entender el maquillaje y el cuidado del rostro de la mujer. Te enseñaremos nuestros espacios diferentes y hablaremos sobre los diferentes cursos de maquillaje profesional que impartimos.
 

BIO MARÍA NEBRERA

“Después de toda esta andadura, solo puedo dar las gracias...”.

Así es María, una inspiradora artista del pincel que sigue aprendiendo de cada rostro que maquilla y de cada día de trabajo.

Comenzó en la profesión en el mundo de la moda hace más de doce años y fue forjando su firma y su imagen a base de constancia en todos los campos de este arte y un trabajo bien hecho.

Como hacen todos los profesionales de mente despierta y hambrienta de aprendizaje, se cuela en todos los ámbitos del sector para que no se le escape nada, moda, publicidad, venta de productos, escribe para revistas de belleza, cine y televisión. A sus espaldas está el haber arrancado con la imagen de la marca cosmética de Zara y dirigido muchas de las campañas de belleza de esta empresa.

Y no se para. Por eso, hasta el nacimiento de esta empresa, esta creativa de treinta y tantos estuvo siete años haciendo malabares para compaginar la dirección artística con la docencia de las nuevas generaciones.

Fotógrafos reconocidos como Alfonso Onhur, Jean Marc Maison o Mario Sierra, se suman a la amplia agenda de artistas que han confiado en las manos exquisitas de María, junto a las más prestigiosas editoriales de moda: Elle, Cosmopolitan o Marie Claire.

Ahora vive su momento más dulce, cuando sus circunstancias vitales le llevan a crear, como hasta ahora dibujaba la belleza de la mujer, esta nueva criatura, “Bajobé”. Aquí están todos sus sueños, sus ilusiones y sus esfuerzos. Porque María aún se emociona con esta profesión y con lo bueno de la vida.

BIO PATO IGLESIAS

Todo terreno de la profesión, Pato es mucho más que una maquilladora. Tras dieciocho años al pie del cañón, espera con ilusión esta nueva etapa al frente de su propio proyecto. Pato comenzó a formarse en su país natal, Argentina y continuó reciclándose en Madrid, tras ocho años de duro trabajo en la televisión argentina como jefa de maquillaje y responsable de imagen de los rostros más conocidos del cine y la moda.

Tuvo claro desde sus comienzos que esta profesión era su sitio y supo hacerse un hueco en el complejo mundo del cine y la televisión, la publicidad y el teatro, configurando su currículo y su personalidad.

En un punto en el que otros se habrían conformado con una carrera en proyección, ella se arriesgó con un proyecto muy personal y levantó de la nada su propio negocio con la firma sueca Make Up Store, una de las firmas más prestigiosas del panorama europeo. Pero Pato siempre da un poco más y se enfrascó en Prolook Novias, una agencia en la que podía cambiar el tradicional estilo nupcial de la mujer y aportar su pequeño granito de arena en la belleza femenina. ¡Ahí es nada!

Diez años al frente de la dirección de formación y ventas de varias escuelas de maquillaje fueron decisivos para descubrir otro sueño y la etapa más dulce de su carrera: la enseñanza, un campo en el que encuentra su razón de ser, ayudando a formar a las nuevas generaciones de profesionales en algo que ama. Porque Pato se levanta sabiendo que esto es lo que quiere hacer, y podrán cambiar otras cosas, pero no la pasión que pone en cada rostro que llega a sus manos. No, pasión no le falta.


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